miércoles, agosto 27, 2008

Cartagena, la negación del turismo


JAIME BORDA, -
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Estoy muy triste con lo que pasa a Cartagena. Recibí la visita de dos matrimonios de Estados Unidos, personas pudientes y viajadas. Vinieron por primera vez con interés en conocer a la Cartagena que les describí, mostré en fotos y en mis libros, y quizá comprar propiedades.

Llegamos al parque de La Marina para dejar el vehículo en el parqueadero. Desde que entramos a la calle los "cuidadores de carro" se nos tiraron en chagua con trapos en la mano, invitándonos a parquear en la calle.

Caminamos hacia la Plaza de Santa Teresa, y entre el parqueadero a la boca de la muralla, una gran cantidad de taxistas nos acosó y tres vendedores ambulantes caminaron ese trayecto ofreciendo collares. En la placita, los cocheros nos cayeron encima también. El olor a orín de caballo era espantoso, y la plaza frente al Museo Naval era un tugurio con vendedores estacionarios, pordioseros, taxis, vendedores de agua, "guías" y vendedores de restaurantes. A todos nos rastrillaron por la cara lo que ofrecían y el ruido era terrible.

Caminamos hasta San Pedro y en la vía empezaron a molestarnos un mimo, varios pordioseros, taxis pitándonos y parando, carretas con ventorrillos, y hasta con escombros. En la esquina de la iglesia de San Pedro había una nube de toderos y en las aceras no se podía caminar por los vendedores de collares y pulseras, más taxis, más mimos, más pordioseros, vendedores de gafas, etc.

Caminamos hacia la plaza de los coches y había más limosneros frente a la Alcaldía tocando a la gente para pedirle plata, más taxis, demasiados vehículos en las calles y de las motos, ni hablar. En la Plaza de Los Coches la indisciplina social era increíble: cocheros atacando, guías, y vendedores por bandadas.

Cruzamos hacia la calle Román y la Gobernación y había otra vez carretas, vendedores estacionarios y ambulantes. La llegada a la Catedral y al parque de Bolívar fue terrible: había nubes de toda clase de ofertas de servicios y chécheres, de las joyerías salían personas acosando para que entráramos, pero lo peor llegó cuando íbamos hacia la plaza de Santo Domingo. Fue la debacle. Yo tenía una vergüenza terrible y la moral en el suelo.

Los amigos aterrados se desesperaron tanto que querían regresar al hotel, pero los convencí de seguir hasta el restaurante Santo Domingo. Estas cinco cuadras también fueron horribles.

Al final comimos bien y dentro del salón, pero con esta experiencia, ellos consideraron que esta no es una ciudad para personas del exterior. Sus planes de comprar una propiedad quedaron cancelados y decidieron regresarse hoy, cortando su estadía en Cartagena con la promesa formal de no regresar jamás. Uno de ellos es un periodista free-lance de turismo, así que, ¿qué no dirá de Cartagena?

Me duele tener que decir algo que ya sabemos, pero que cada día es peor. No se ve autoridad ni control, los policías están en las calles, pero de adorno, los taxistas hacen lo que les da la gana, y todo eso es precisamente lo que rechaza el turista. Por eso Cartagena no es una ciudad turística.

No sé qué hay que hacer, pero la verdad es que somos una ciudad de folclóricos e irresponsables y si esto sigue así, no tenemos futuro como destino de turismo.

viernes, julio 04, 2008

Articulo Impreso Costa: Mar de proyectos

TOMADO DE LA REVISTA DINERO
RECUADROS
# Inversiones portuarias
# Marina turística internacional, Santa Marta
# Parque industrial y portuario del Caribe Pipca, Barranquilla
# Zona Franca Tayrona, Santa Marta
# Parque agroindustrial de Santa Marta
# Transcaribe
# Hotelería
# Cartagena industrial
# Más energía
# Renovación urbana en Barranquilla
07/04/2008
Regiones
Costa: Mar de proyectos

Las expansiones de puertos son los grandes motores de la inversión, pero además hay desarrollos industriales, comerciales y turísticos. La Costa viene con todo.

La ampliación de las concesiones portuarias, el aumento en las exportaciones de carbón, el estímulo a la creación de zonas francas, la expansión de grandes proyectos industriales, la recuperación del turismo y la renovación de los centros históricos le están imprimiendo un fuerte dinamismo a las economías de Barranquilla, Cartagena y Santa Marta.

Las inversiones en puertos le están cambiando la cara a la región. Las sociedades portuarias de las tres ciudades tienen previstas inversiones superiores a los US$ 600 millones para los próximos años. En el caso de Barranquilla, en los 16 puertos que fueron concesionados durante los últimos tres años se invertirán entre US$90 y US$100 millones hasta el año 2010 y, además, cuando alcancen su etapa de desarrollo pleno las inversiones llegarán a US$250-US$300 millones, explica Juan Gonzalo Botero, director de Cormagdalena. De los nuevos puertos, diez son carboneros, y seis de carga general.

El boom de puertos en Barranquilla se explica por los problemas que tiene el embarque de carbón en Santa Marta y Cartagena, debido al impacto medioambiental en estas ciudades turísticas. Puesto que la expectativa es exportar 70 millones de toneladas de carbón al año, la capital del Atlántico se convierte en una buena alternativa como puerto de salida.

Por otra parte, las obras del canal de acceso, que aumentarán el calado de 30 a 36 pies en menos de un año, abren nuevas posibilidades para esta ciudad. No solamente entrarán buques más grandes, sino que los que hoy bajan parte de su carga en Santa Marta o Cartagena para aligerarse y así poder entrar a Barranquilla, ya no tendrán que hacerlo. "A los importadores de granel les interesa llegar directamente a Barranquilla, donde tienen sus centros de consumo y producción", explica Enrique Carvajales, gerente comercial de la Sociedad Portuaria Regional de esta ciudad. También se beneficiarán los buques de contenedores, por lo que se espera que se incremente aún más el comercio por este puerto.

Habrá más competencia, pero eso no preocupa a las demás ciudades. "Todos van a tener espacio. La inversión portuaria apenas pondrá a la Costa al día con las necesidades del comercio exterior", afirma Mauricio Suárez, gerente de la Sociedad Portuaria Regional de Santa Marta.

Barranquilla, a toda máquina

Al dinamismo general, que se manifiesta por ejemplo en la construcción de diez nuevos centros comerciales en los últimos dos años, se une la recuperación de la confianza en las finanzas municipales, que permitirá a Barranquilla volver a ser sujeto de crédito.

Barranquilla exhibe hoy un impresionante dinamismo en la realización de obras y en el crecimiento de la inversión privada, con proyectos como la renovación del centro histórico que empezó hace tres años, el sistema de transporte masivo Transmetro y las inversiones en la calle 30, el corredor portuario, la circunvalar y la calle 40, que mejoran la interconexión entre el puerto y las zonas francas y superan los $250.000 millones.

"Tenemos rebajas en impuesto predial para la vivienda nueva que se asiente en el centro histórico. También se aplican exenciones en industria y comercio para la industria nueva", explica el alcalde Alejandro Char. Como parte de la recuperación del centro, Ospinas & Cía y Rivergrand invertirán $165.000 millones en la construcción de Estación Central, un centro comercial con un área de ventas similar a la de Salitre Plaza, en Bogotá.

Las zonas francas muestran un gran dinamismo. Barranquilla tiene 320 hectáreas en tres zonas: la de Barranquilla, que es la tradicional, la Zona Franca Internacional del Atlántico (Zofía) en Galapa (construida por la primera), y la de Cayena, que es un cluster de construcción que se lanzó hace unos seis meses y donde ya solo hay un 8% de espacio disponible en su primera etapa.

De acuerdo con Probarranquilla, la inversión privada superó los US$230 millones en 2007 y generó 3.000 empleos. En los primeros cinco meses de 2008 la entidad atendió 80 visitas de empresas interesadas en invertir en Barranquilla. Probarranquilla espera que en 2008 se superen las 172 empresas que fueron atendidas el año pasado. "Estamos viendo más dinámico este año", confirma Tatiana Orozco, directora de la entidad.

Cartagena, industria y turismo

En Cartagena están ubicados dos de los proyectos industriales más grandes del país: la ampliación de la refinería de Cartagena, un proyecto de US$2.762 millones del que hacen parte la multinacional Glencore y Ecopetrol, y la planta de Argos para la exportación de cemento, que tiene una inversión de US$300 millones. A esto se suma la construcción de Contecar, un megapuerto de contenedores que demandará una inversión de US$210 millones. "Estas son inversiones que se concretarán entre 2010-2011", afirma Silvana Giaimo, presidente ejecutiva de la Cámara de Comercio de Cartagena.

La ampliación de la refinería, por ejemplo, ha sido fundamental para la creación de un cluster de empresas del sector plástico que se ubicarán en la zona franca de Cartagena. La inversión inicial del cluster son US$150 millones y generará unos 1.200 empleos directos. En septiembre se debe terminar de urbanizar el terreno y se empezará la construcción de las distintas fábricas.

"Cartagena es la única ciudad en la Costa Caribe que posee condiciones completas de infraestructura y logística que favorecen la viabilidad de grandes proyectos", dice Bernard Gilichrist, gerente de Central S.A.

Por el lado del turismo, Cotelco estima que la oferta hotelera se ampliará en 1.000 habitaciones de aquí a 2010. En cuanto a zonas francas, se aprobó la creación de la Puerta de las Américas, que agrupa prestadores de servicios hoteleros, centro de ferias, empresas de medicina especializada y servicios, y la de Gyplac, una zona franca uniempresarial de Colombit para la construcción de productos de yeso y cartón para la construcción, y las de Argos y Contecar.

Santa Marta, logística y turismo

Los proyectos en Santa Marta siguen la vocación turística, portuaria y logística de la ciudad. El desarrollo ecoturístico en el parque Tayrona y la construcción del muelle turístico internacional dan prueba de ello. En la ciudad hay una explosión de apartamentos turísticos, como los desarrollados por el hotel Irotama y por Arias Serna Sarabia. "Hay gran expectativa por el desarrollo de apartamentos turísticos y por la reactivación del centro histórico, donde hay interés por comprar casas para hacer diversas clases de desarrollo", explica Alfredo Diazgranados, presidente de la Cámara de Comercio de la ciudad.

En la Zona Franca de Santa Marta hay gran actividad. Hasta el momento han llegado cinco nuevas empresas de los sectores de alimentos (IQN y Provenza Foods), y logística (Induservicios, CI del Sur y Operador Logístico de las Américas). En total, estas compañías invertirán entre $4.000 y $4.500 millones, explica Luis Germán Sánchez, director de la Zona Franca. Además, el año pasado se terminó de concretar la inversión de US$70 millones de Protabaco.

La Costa Caribe está entrando en un nuevo momento de su desarrollo a partir de las grandes inversiones en puertos, en industria manufacturera y en servicios. Sin embargo, sigue vigente el cuello de botella que implica la falta de verdaderas autopistas que la conecten con el centro del país, así como la habilitación del ferrocarril y del Río Magdalena, para que por fin se pueda adoptar el transporte multimodal.

miércoles, junio 04, 2008

El sueño de un nuevo Bazurto

Cartagena - Editorial -> El sueño de un nuevo Bazurto - El Universal
El sueño de un nuevo Bazurto
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El Mercado de Bazurto es un buen ejemplo de cómo se degrada una obra buena si no se le presta la atención que merece.

Su edificio, que quizá poca gente recuerda y que la más joven no conoce siquiera porque ha estado oculto por los tenderetes, es una obra de arquitectura bonita y fue de avanzada en su época. Si se logrará rescatar de entre la mugre y el desorden, como lo intentará la alcaldía de Judith Pinedo, sería un logro considerable para la belleza y la autoestima de los habitantes de toda la zona.

El procedimiento de aseo a que lo está sometiendo la Alcaldía desde ayer promete ser mucho más profundo que las operaciones similares que emprendieron Carlos Díaz Redondo y Nicolás Curi en sus administraciones. Estas cruzadas de limpieza integral son importantes, pero será difícil que el Mercado no esté en igual suciedad dentro de pocos días, como ha pasado siempre.

Hasta tanto no se tomen correctivos profundos respecto a los vendedores estacionarios de las afueras del local, Bazurto tiene poca opción de mejorar de manera permanente. Para lograrlo se requerirá darle una solución a los vendedores con “confianza legítima” y luego ejercer un control estricto por parte de la Policía para que no sea ocupado ni un milímetro de las aceras y demás áreas públicas.

La mayor campaña tendrá que ser la de reeducación de los vendedores, ya que es imposible tener un policía por cada habitante. Al menor descuido se perderá todo el terreno ganado si la propia población no se siente en el deber de no abusar más del área y de no permitir que lo hagan los demás.

Esto implica que la clientela, es decir, la mayor parte de la ciudadanía de Cartagena, también tiene que ser reeducada para no comprarle a quienes abusen de lo público. Es difícil entender cómo la gente no prefiere comprar en un sitio higiénico y atractivo, que en un antro maloliente y lleno de basuras de toda índole.

Las áreas recuperadas por Transcaribe en el Centro, sometidas a una presión constante e implacable por parte de los vendedores informales, son un ejemplo de la falta de civismo y sentido de pertenencia de la mayoría de los cartageneros. El caso del famoso quiosco particular en un área pública que bloqueó el segundo tramo de Transcaribe es otra muestra de hasta dónde pueden llegar el abuso de los particulares y la indolencia de las autoridades.

Poco se habla de dónde hace sus necesidades la horda de vendedores que hay dentro y fuera del Mercado de Bazurto, además de los clientes urgidos por una necesidad repentina. Sólo pensar en lo que tiene que estar ocurriendo con las excretas humanas en la misma área en que se vende comida sería suficiente para clausurar el sitio definitivamente por ser un peligro enorme para la salud pública.

Ojalá que los operativos de aseo sean exitosos y que lleven a crear una nueva conciencia para que el Mercado de Bazurto y Martínez Martelo se conviertan en un entorno sano y tranquilo, y que el caos de años se convierta en una pesadilla lejana.

jueves, abril 24, 2008

Barranquilla, una ciudad que ofrece más que los tambores del Carnaval



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Foto: Archivo / EL TIEMPO
Las elegantes casonas del barrio El Prado, el más tradicional de la ciudad, son muestra de la bella arquitectura y la tradición que encierran las calles de esta capital.

Con su cálida temperatura y gente amable, es una ciudad de hitos históricos, cultura, moda, diseño, cocina, centros comerciales y música que se puede visitar en cualquier época del año.

El coqueteo del hombre a la mujer y la respuesta de ella, al mover sus caderas y, al mismo tiempo, desplegar la pollera marcando un imaginario muro para evitar ser tentada, traduce cumbia.

Y cumbia es, en Barranquilla, sinónimo de Carnaval. Esa contagiosa fiesta, que va de enero a febrero o hasta mediados de marzo, finalizando 40 días antes de Semana Santa, es una marca que identifica a 'La Arenosa' ante el mundo.

Pero Barranquilla no solo es Carnaval, aunque el espíritu alegre de sus habitantes diera la impresión de lo contrario. La cuna de Shakira, Édgar Rentería y Junior es mucho más que el derroche gozón del dios Momo.

Por ejemplo, si el visitante desea saber la razón de por qué es llamada 'La Puerta de Oro de Colombia', solo debe ir al Museo Romántico, ubicado en una casona fresca del barrio El Prado.

Allí encontrará cómo nacieron, entre otros, la aviación, el correo aéreo, la navegación a vapor por el río Magdalena, el teléfono y el fútbol colombiano. O podrán observar la máquina de escribir que utilizó Gabriel García Márquez en sus días de periodista en la ciudad hace más de medio siglo.

Y por El Prado caminar admirando sus mansiones, reliquias de la primera urbanización que se levantó en el país, y terminar en el Hotel El Prado, una leyenda de 80 años, también pionero turístico en Colombia.

Arriba de El Prado hay un sector exclusivo de diseño y moda, las casas matrices de las reconocidas Silvia Tcherassi, Francesca Miranda, Amalín de Hazbún y Beatriz Camacho, entre otras. Como también una zona de restaurantes de cocina nacional e internacional en que la comida árabe predomina.

En el barrio Las Flores, en casetas artesanales, se pueden degustar pescados y mariscos con la brisa golpeando las mejillas y un marco impresionante del río Magdalena, a pocos kilómetros de su desembocadura.

Bajando de Las Flores, río arriba, por la Vía 40, la misma que sirve de escenario a los desfiles del Carnaval, se llega a La Aduana, un monumento rescatado que alberga cultura e historia y sirve como sede de la Biblioteca Piloto del Caribe.

A a pocos metros se levanta el Parque Cultural del Caribe, que aún sin terminar -su inauguración está prevista para septiembre- se erige como el máximo museo cultural de la región en que se 'pintará' de cuerpo entero al hombre Caribe.

Una visita obligada es La Cueva, el restaurante-bar de García Márquez y sus amigos del Grupo Barranquilla (el más importante de artistas en la historia del país), donde además de degustar un plato exquisito o de beber un trago de ron podrá admirar parte del realismo mágico de 'Macondo urbanizada'.

ESTEWIL QUESADA FERNÁNDEZ
REDACTOR DE EL TIEMPO BARRANQUILLA

viernes, abril 18, 2008

Estudian posibilidad de crear 'Transmilenio' acuático en Cartagena



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Foto: Manuel Pedraza - Archivo / EL TIEMPO
Las embarcaciones viajan diariamente a Bocachica, las Islas del Rosario y la isla Barú. La mayoría sale del muelle Los Pegasos.

La idea de la Alcaldía de Cartagena es integrar las lanchas que llevan pasajeros a los pueblos de la bahía a Transcaribe, su futuro sistema masivo de transporte.

Pese a que al sistema le faltan, cuando menos, un par de años para entrar en funcionamiento, ya se está abriendo camino la posibilidad de las rutas marítimas, que tendrían una función similar al metrocable de Medellín, que lleva a los habitantes de las montañas al metro.

Esa modalidad acuática aparecía mencionada en el documento Conpes 3259 del 2003 que le dio marco político al sistema de transporte masivo en Cartagena. Y más adelante, hace tres años, alcanzó a mencionar como proyecto estructurado, pero por los caños interiores.

Nada de eso prosperó. Sin embargo, la nueva alcaldesa de la ciudad, Judith Pinedo, es partidaria de la idea, partiendo, en primer lugar, de que Transcaribe ya hizo un estudio el año pasado a través del cual se exploró la situación actual del servicio hacia las islas del Rosario.

De lo que se trata ahora es de examinar la factibilidad de conectar a Barú, Islas del Rosario y Tierra Bomba con el sistema terrestre.
Es, de paso, la incorporación de la bahía de Cartagena al sistema, pues bien podrían traerse pasajeros desde la zona de Manzanillo o de Mamonal hasta el Centro, por ejemplo.

Enrique Chartuni, gerente del Transcaribe, asegura que tiene instrucciones precisas de Pinedo para examinar la modalidad acuática, y una de las primeras definiciones será la de la forma en que funcionará, es decir, el modelo operativo.

Falta determinar, por ejemplo, el tipo de motonave que se emplearía, el número de pasajeros, el tipo de motor, los costos de funcionamiento, los aspectos jurídicos, las posibles tarifas (que oscilan actualmente entre 30 mil y 3 mil pesos).

El estudio arrancará oficialmente en mayo próximo con el apoyo del Institute for Transportation and Development Policy (ITDP), con sede en Nueva York, que ya en ocasiones anteriores ha acompañado a Transcaribe en diseños operacionales. Ni Transcaribe ni la Alcaldía pondrán un peso.

Chartuni espera que para noviembre estén los resultados de ese trabajo, y se sabrá, por ejemplo, el número de rutas posibles, si es mejor acometer el proyecto por etapas y comenzar -como se ha planteado en algunas ocasiones- con lo que se tiene hoy desde los muelles turísticos.

JAVIER FRANCO ALTAMAR
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
CARTAGENA

jueves, abril 03, 2008

Nuestro Pie de la Popa



UNA VUELTA A LA MANZANA

JOSÉ HENRIQUE RIZO POMBO - CARMENCITA DELGADO DE RIZO, ESPECIAL PARA DOMINICAL -

En la década de 1930 había una fuerte pertenencia a los barrios que se habían formado desde cuando Cartagena decidió salirse del cerco de las murallas a finales del siglo XIX.

No eran muchos pero sí muy definidos por su origen, su localización y su gente, no tanto por estrato social porque todos eran multiestrato y ninguno con la pobreza aguda que nos trajeron las oleadas de inmigrantes que ha recibido la ciudad desde los años 1940. Era tan fuerte el sentimiento de barrio que hasta los años cincuenta, los popanos mayores, y los de los demás barrios, iban a Cartagena, no al Centro de la ciudad.

PIE DE LA POPA, a principios del siglo XX.CORTESÍA ,

PIE DE LA POPA, a principios del siglo XX.


ERMITA DEL Pie de la Popa, en 1922. ,
FOTOTECA HISTÓRICA DE CARTAGENA

ERMITA DEL Pie de la Popa, en 1922.


Como sería de intenso ese sentir el barrio que, ya al despuntar la edad del amor, en los muchachos del Pié de la Popa surgía una rivalidad con los de Manga que en ocasiones se convertía en francas peleas “a puño y patá” pero que no impedían que los sábados fuéramos a bailecitos de ponina en su barrio y en los eneros los amigos mangueros nos chiflaran a las cuatro de la mañana para subir la Popa en las novenas de la Candelaria.

Esa rivalidad venía de las generaciones que nos precedieron y debió iniciarse con el crecimiento de los dos barrios en los años finales del siglo XIX y comienzos del XX. La de los años veinte, por la afición al tenis prefirió mantener una entente cordiale y creó la UPM, la Unión Popa Manga, con sede en la avenida Miramar de Manga donde practicaban y hacían campeonatos. En la terraza marina, frente a la sede, organizaban fiestas y chocolates. Cuando todos se casaron, en los años treinta, se extinguió la UPM pero la mantuvieron entre sus recuerdos de juventud.

Hoy, en los sectores populares esas rivalidades se expresan en las tenebrosas pandillas, no tanto por defender su barrio como por buscar destacarse en la comunidad y por imitación de las que surgieron en Estados Unidos con la nueva educación tolerante basada en el “desarrollo de la personalidad” y las “decisiones democráticas en familia”.

Nuestro Pie de la Popa se extendía entre la carrilera del viejo ferrocarril de Calamar, que nos separaba del barrio de Lo Amador y en los años cincuenta le dio paso a la Avenida Pedro de Heredia, y el caño que nos separaba de Manga, que los viejos llamaban “el lago” y nosotros degradamos a “el caño”, sin el apelativo de Bazurto que se usa ahora.

En el otro sentido el barrio iba desde parte del playón Grande que compartía con el del Pié del Cerro (por el cerro de San Felipe, como conocíamos al castillo de San Felipe de Barajas) hasta otro playón mas pequeño que colindaba con el barrio de La Quinta, el del Toril donde encerraban los toros para las corralejas de las fiestas de La Candelaria y las que se hacían en Cartagena para las fiestas de noviembre en la playa de la Artillería.

Del otro lado del caño, Manga nos mostraba sus patios traseros entre los puentes de Las Palmas y Jiménez y el sector de Campo Alegre, entre el puente y el playón del “Inalámbrico” por la antena de radio del Terminal Marítimo para comunicación con los barcos.

En esa estrecha franja las casas se alineaban a lo largo de dos vías principales: la calle Real, que también llamaban camino Abajo” (hoy carrera 30) y que era el viejo camino que salía de Cartagena por la puerta de la Media Luna hacia Turbaco y los poblados de Caimán y Ternera, y el “Camino Arriba” que se desprendía de la Calle Real entre el final del playón Grande y el Toril. La fila de casas de la acera nororiental de la calle Real y de espaldas a la carrilera comenzaba en las cercanías del castillo de San Felipe y continuaba frente al parque Santander.

Pocos callejones, como se llaman en Cartagena las calles secundarias, complementaban las vías principales. El de Mesa, que baja de Lo Amador al playón Grande, el de la Candelaria, que desde la calle Real cruzaba la carrilera para prolongarse en el camino de subida a La Popa y casi enfrentaba el callejón de los Pocitos que aún llega hasta el camino Arriba. De este callejón se desprendía uno interno con frecuencia inundado por el caño Pinzón por lo que se le conoció como “de los Sapitos”,y del lado opuesto otro que llegaba a la plaza de la Ermita entre el antiguo club Popa y la casa de los Castillo, hoy sede del DAS. Mas hacia el Toril, el callejón “de las Viejas” entre la calle Real y el camino Arriba que aun se prolonga en la calle que lleva a Manga por el puente Jiménez.

Entre el Camino Arriba y el caño, en lo que fue la finca de la familia Trucco Watts, se abrieron los callejones Trucco primero y segundo. A partir de finales de los años cuarenta se fueron abriendo en orden cronológico, los callejones Franco, Méndez Coronado y Lequerica.

En años posteriores se abrieron los que completan la traza urbana de lo que es hoy el barrio para rematar con la avenida Jacob Delvalle Recuero en homenaje del Concejo Municipal al rey de El Bodegón, la tertulia vespertina que diariamente reunía en su oficina a bardos e intelectuales cartageneros, entre ellos el Tuerto López, y a ilustres visitantes y que le dio el nombre a la revista El Bodegón que él creó y dirigió desde 1922 hasta su muerte. La avenida fue construida en los años 80 bordeando el caño desde el puente de las Palmas hasta el de Bazurto. Es también llamada avenida del Lago. La calle Real fue pavimentada hacia 1934 y probablemente también los callejones de los Pocitos y las Viejas pero el camino Arriba y el resto de los callejones permanecieron sin pavimento hasta cuando se construyó el alcantarillado, a mediados de los años sesenta.

En los años sesenta se abrió, urbanizó y pavimentó la calle Mompós por el sitio del indomable “caño de María Conquet” por donde bajaban torrentes de agua y barro de la Popa que inundaban las casas vecinas hasta llegar al caño de Bazurto y paralizaba el tráfico por la calle Real. Era la delicia de los muchachos que bajaban de Lo Amador, y a veces unos cuantos popanos, a ganarse unos “chivos” empujando los carros varados. A la vera del caño, la casita de la vieja María con su tribu de parientes y el apiario de Alfredo de Zubiría. En el otro extremo del barrio, el cercano al Toril, el caño Pinzón hacía sus estragos antes de ser canalizado.

El camino Arriba tenía dos monolitos escalonados “de material” o sea de mampostería, como de un metro o metro y medio de altura y unos ochenta centímetros de lado en la base en los que estaban empotradas cruces de madera, o quizás de metal, de unos tres o cuatro palmos de altura. Eran el punto de reunión de los muchachos del barrio cuando no lo hacíamos en la casa de alguna de “las pelás”. Uno estaba en el centro de la vía frente a la puerta de la iglesia de la Ermita y el otro en un ensanchamiento entre el callejón de las Viejas y el Toril.

El playón Grande, como todos los de la Cartagena de antes de los años 70, era un lugar inhóspito y desolado salvo unos manchones de yerba que era segada por quienes la vendían para pasto de burros y caballos cocheros, era poca la vegetación que pudiera crecer en el barrizal que las lluvias arrastraban desde la Popa y que en los inviernos nos retaba a cruzarlo hundidos a media pierna tratando de no perder los zapatos que se pegaban en el fondo. Cuando dejaba de llover en los veranillos de San Juan, el playón nos invitaba a elevar barriletes y pandongas en los agostos, cuando los vientos no era tan fuertes y el barro no tan seco, y a jugar reñidos partidos de tapita o bolita de caucho y hasta de béisbol. Pero al final de los veranos con la fuerte brisa se levantaba una polvareda que nos hacía sentir en las tormentas del Sahara. Debió ser esta brisa y el polvorín de enero los que ayudaron a monseñor López Umaña a acabar con las corralejas de toros en el playón para la época de la Candelaria.

A pesar del paso de los años, aún podemos recordar quién vivía en casi cada una de las casas de la época de nuestra juventud. Lástima que el espacio no nos permita mencionarlos a todos. Los representaremos en los de las casas que, a nuestro modo de ver y que se nos perdone, eran las más importantes por su arquitectura o tamaño como las de Esteban y José Joaquín de Pombo, Diego Martínez Camargo, Flora Posada y los Araújo a la sombra de grandes bongas en el tramo de la calle Real entre el parque y el callejón de subida a la Popa y enfrente, la de Augusto Tono de la Espriella que también salía a la plaza de la Ermita. En la esquina del camino Arriba, la de Vicente Martínez Martelo y antes de Vicente Martínez Recuero y la de Luis Felipe Zubiría. En la plaza de la Ermita, la de los del Castillo, en el callejón Trucco segundo, las de Pote de la Vega y Henrique Tono, y sobre el camino Arriba, la de Enrique Rojo, luego de Augusto Piñeres y después de Ivo Seni y en la acera, mejor dicho, lado opuesto, que acera no había, frente a la cruz, las de Henrique Mathieu y Nicolás del Castillo y las de Antonio y Manuel Lequerica.

Una casa memorable, no por su imponencia sino por el personaje de leyenda que albergaba, la del doctor Lefranc, el famoso médico francés que tenía un misterioso consultorio repleto de frascos y menjurjes en su patio para atender a muy bajo costo largas colas de gente sin recursos y otro en el Centro para los más pudientes por las tardes. Todo Cartagena creía en el doctor Lefranc por sus aciertos clínicos y por sus agüitas que él mismo preparaba en las que incluía telarañas para atacar las infecciones, antes de que se descubriera la penicilina en esas delicadas redes.

De los sitios importantes del barrio en los años 30 a 50 solo quedan la Ermita del Pié de la Popa, que se erigió en los años 20 para reemplazar la pequeña capillita de finales del siglo XIX, los colegios de Nuestra Señora de la Candelaria y Rafael Núñez y el Parque, hoy de los Leones por los de la fuente que lo adorna, y refugio de hermosos trupillos o trupís, pero que era del general Santander cuya estatua se trasladó a la rotonda de entrada a Bocagrande y se reemplazó por la de don Joaquín F. Vélez que se trajo del desaparecido parque de El Espinal, al pié del castillo de San Felipe sobre la calle Real.

El colegio de la Candelaria comenzó donde está ahora en una pequeña casita de madera donde las monjas franciscanas, la mayoría alemanas, se atrevieron a admitir alumnos varones…. pero solo en “kinder”. Allí jugábamos, aprendíamos las primeras letras y a coser cadenetas y hasta punto de cruz al cuidado de la madre Clara, que no era mucho más alta que nosotros, y la madre Ana bajo la vigilancia de la madre Reinelda. El colegio Rafael Núñez que tiene un valor arquitectónico además del educativo: fue diseñado por Gastón Lelarge.

La verdad es que eran muy pocos los otros sitios relevantes. El club Popa, fundado por don Vicente Martínez Recuero y su esposa doña Tulia Martelo en 1911, cuyo incendio contemplamos sobrecogidos una madrugada de marzo de 1951. Fue reconstruido en mampostería, para desaparecer definitivamente años después llevándose setenta años de recuerdos y no sin antes haber intentado restablecer los carnavales con el de 1956, el de Carmencita Única… “eres la reina del Carnaval” como cantaba el coro del himno que compuso Lucho Ramos para los versos de Germán Espinosa y que aún recuerdan las sesentonas y los setentones que formaron parte del escuadrón de honor.

El carnaval resultó el último que se celebró con todas las de la ley como los de la primera mitad del siglo XX, con tres días de bailes a partir del 30 de enero aunque el almanaque Bristol fijara otras fechas para las carnestolendas, el de coronación, de etiqueta, con subida a la Popa al amanecer y dos de disfraces. Para la celebración de las bodas de oro en 1961, el club nombró como reina a Mireya II, Mireya Martínez Torres, nieta de los fundadores, y organizó un gran baile con todas las reinas de los carnavales que pudieron asistir.

La fábrica de hielo Lequerica, que ha dado paso en 2007 al centro comercial más grande de la ciudad, era otro sitio clave. Era la única en Cartagena. También lo era de velas y de quesos y mantequilla, y de chocolate, ¡ah! ese espumoso chocolate con sabor de canela que le preparaban especialmente a mi abuela para su taza de las nueve de la noche y la de algún afortunado aunque poco común visitante. Tempranito salían de la fábrica las grandes y pesadas carretas sobre llantas tiradas por esforzadas mulas para repartir el hielo en grandes bloques, cubiertos de aserrín para que duraran, a las “neveras de palo” y los tanquecitos de agua de toda la ciudad donde aún era escasa la refrigeración eléctrica.

En aquellas épocas “pre TV” el teatro Granada y el teatro Colonial, situado en La Quinta, fueron parte importante de nuestra niñez y nuestras mocedades, razón para que las pelás pudieran salir en grupo con los pelaos por la noche, y escenarios para los primeros pololeos especialmente los jueves por el atractivo de los dobles de películas mejicanas y los sábados por las “series” de larga duración, con el “gancho” a cinco centavos la pareja, y hasta por las guachafitas que se formaban cuando la película no gustaba o cuando se demoraba el rollo que debía venir al Colonial de los teatros del centro del Circuito Velda, el Circo Teatro y el Padilla y al Granada los del Cine Colombia, el Variedades, y luego Cartagena, y el Rialto.

En 1950, Víctor Nieto construyó, inspirado en el de la CMQ de La Habana, el Radio Centro Miramar en la obra negra de la casona que dejó inconclusa Oscar Gómez Henríquez al lado de la de su suegro José Joaquín de Pombo hoy sede de la Universidad Libre. En la parte alta, el Teatro Miramar, sus oficinas y las de la radio Miramar, y a la izquierda un apartamento inicialmente para sus oficinas y, hacia atrás, el de Víctor y su familia. En la planta baja, el grill Miramar, el primero de su género en Cartagena, y hacia el frente la heladería Miramar, ambos operados por Luis Henrique Delgado y Carmelita Delvalle de Delgado. En el callejón lateral de acceso al patio trasero, pequeños apartamentos luego convertidos en comercios.

En poco tiempo el Radio Centro se convirtió en foco de actividad del Pie de la Popa y de Cartagena. El teatro Miramar, por sus mejores instalaciones, sus películas y su localización en el centro del barrio, comenzó a desplazar al Granada y el Colonial. Ambos teatros cayeron con las transformaciones de la ciudad de 1978 para darle cupo el Granada a un centro comercial que se convirtió en el “Mercado Turístico” como eufemísticamente se llamó al sanandresito que nos tocó organizar para alojar a los comercios que no eran de víveres ni abarrotes cuando trasladamos el mercado de Getsemaní a Bazurto y el Colonial para otro centro comercial.

El grill fue el punto de referencia para la actividad nocturna por la decoración, la cálida atención y por los artistas nacionales e internacionales que traía Víctor, y la heladería por sus deliciosos helados, sus “ice cream sodas” y las incomparables hamburguesas de Carmelita que ponían a revolotear a su alrededor a los pelaos y las pelás, popanos y “extranjeros”. Es interminable la lista de los artistas que nos llenaron el barrio de música. Sólo por mencionar unos pocos entre los que han superado la pérdida de neuronas de nuestros coetáneos como la Sonora Matancera, Celia Cruz, Bobby Capó, Pérez Prado, Daniel Santos o Libertad Lamarque.

Pero definitivamente los puntos claves de la vida diaria del barrio eran las tiendas, como lo siguen siendo en todos los barrios donde, además, son sitios de encuentro y de intercambio de noticias o de envío y recibo de recados y mandados como decíamos antes. Cuando “pelaos” eran el pretexto para hacer mandados y pedir la ñapa, luego para ir subrepticiamente a comprar cigarrillos, a centavo el Pielroja o el Pierrot de la Compañía Colombiana de Tabaco o el Dandy por el nombre del callejón de Manga donde lo fabricaban. Mas tarde el mandado era por el anisado para los mayores (de coco, de naranja, matrimonio) y el ron blanco con que ensayar nuestros comienzos de hombría. Era también la abigarrada y colorida fuente de suministros de última hora o para completar lo que a diario traía la cocinera de mañanita del mercado público en una canasta de olores inspiradores y anticipo de delicias.

* Apartes de Una vuelta a la manzana, escrita por José Henrique Rizo Pombo y Carmencita Delgado de Rizo, dentro de la propuesta de recuperación de la memoria urbana, liderada por Álvaro Suescún, Eduardo Márceles y Aníbal Tobón, que será publicada en 2008.

jueves, marzo 27, 2008

Barranquilla, excelente balance del sector


















La construcción en la Costa Caribe pasa por un buen momento y este es notorio, especialmente, en el departamento del Atlántico y, más exactamente, en su capital, Barranquilla. En esta zona del país se palpa el boom.

A simple vista, se puede confirmar esa aseveración con la serie de conjuntos residenciales y centros comerciales edificados, en menos de un año, en diferentes puntos cardinales de la capital del Atlántico.

Según datos estadísticos de Jorge Rosales, director ejecutivo de la Lonja de Propiedad Raíz del Atlántico, en el año inmediatamente anterior, la construcción en esta capital tuvo un balance excelente.

"En el 2007 se batieron todos los récords. Se vendieron inmuebles por más de 800 mil millones de pesos, lo que constituyó la cifra más alta de la última década", afirma Rosales.

El directivo agrega que el número de unidades individuales vendidos fue de 16 mil 500, lo que representó otra marca sin precedentes en la última década.

"Pienso que esto repercutirá en el 2008, pues hay algo de saturación, sobre todo en los estratos altos donde hubo una oferta alta en los dos últimos años. Sin embargo, creo que la tendencia de compra se va a concentrar en los estratos 4 y 5", afirma Rosales.

En ese sentido, la directora de Camacol, capítulo Atlántico, María Inés Camargo, se muestra optimista en cuanto a las actividades de la construcción que se desarrollarán este año.

Sobre la construcción de viviendas de interés social, el directivo de la Lonja expresa que "las condiciones están dadas para que haya un gran movimiento en las ventas de este tipo de inmuebles. Lo que acontece es que no hay un conocimiento claro, por parte de los usuarios, en lo respecta a los trámites. Estos deben hacerse en forma fácil y rápida".

Por su parte, Rossana Pezzano, directora de la Constructora Colpatria, afirma que en Barranquilla se está sintiendo, en este 2008, que está en sus comienzos, la estabilización de los negocios inmobiliarios.

"La época en que se vendía de manera desmesurada quedó atrás -afirma Pezzano-. Antes había mucha más demanda que en la actualidad. Seguimos con buenos niveles de demanda, pero ahora la venta es más estable, más lenta".

Para la directora de la Constructora Colpatria, no existen temores inmediatos que afecten el mercado. En lo que respecta a la construcción de viviendas de interés social, Rossana Pezzano augura un buen 2008.

"Más del 80 por ciento de la población barranquillera gana menos de cuatro salarios mínimos, lo que indica que esta es una ciudad bastante pobre en el aspecto económico. Aquí podría haber una actividad muy creciente en lo que atañe a las viviendas de interés social, puesto que es evidente que la demanda existe. Lo que acontece es que, en muchos casos, la gente no reúne los requisitos para poder obtener un crédito".

Entre tanto, el constructor y alcalde Distrital de Barranquilla, Alejandro Char afirma que "por el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, el desarrollo apunta a que Barranquilla será la ciudad con más expansión y crecimiento en el área industrial y comercial en todo Colombia. El TLC permitirá que en nuestra ciudad se instalen las grandes marcas y grandes industrias".

El mágico encanto de Cartagena de Indias


















Un destino maravilloso, un lugar especial para conocer las obras de ingeniería militar que España hizo en América, el Centro Histórico y las Murallas.

Cartagena es sinónimo de Sol, playa, brisa y mar. Una mágica ciudad que cuenta con 17 kilómetros de playa, de aguas cálidas que ofrecen la posibilidad de disfrutar de la suave arena y un sol abrasador, enmarcado bajo el cielo azul.

Declarada patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1984, hoy es una ciudad en donde su arquitectura colonial, sus invaluables fuertes y murallas, brindan a sus visitantes un agradable destino sobre el mar caribe.

El Corralito de Piedra, como también se le conoce, debe su encanto no solo a su legado histórico, sino también a su belleza natural. Las playas en Boca Grande, Marbella, La Boquilla y Manzanillo invitan al visitante a disfrutar del cálido sol del Caribe.

La Ciudad Vieja está enmarcada por 11 kilómetros de murallas, en donde puede encontrar plazas o parques históricos, algunos de los cuales se han habilitado como zonas de distracción nocturna, con restaurantes y bares donde se puede disfrutar de una gran oferta gastronómica y musical, pasear en coche tirado por caballos o, simplemente, recorrerla a pie en la noche, lo que hace mas romántica la visita.

Alojamiento

Cartagena de Indias cuenta con una adecuada infraestructura hotelera para todos los gustos y presupuestos, en la zona histórica amurallada en edificaciones restauradas de ambiente colonial, modernos edificios ubicados al frente de la playa y con vista al mar en la zona turística de Bocagrande. Allí puede encontrar desde los hoteles boutique y cinco estrellas, hasta las casas que prestan servicio de albergue a los viajero 'mochileros'. La Heroica cuenta con 4.500 habitaciones y unas 7 mil camas disponibles.

El plan 'mochilero' es en La Boquilla y se llama 'Camping La Boquilla', para llevar la carpa. Este corregimiento de pescadores queda a sólo 10 minutos del Centro de la Heroica

Viaje nocturno por la bahía

Es más linda de noche, dicen muchos turistas, cuando invita a contemplar el encanto, la belleza y la magia de está ciudad, ubicada a orillas del Caribe.

- Pensando en darles más opciones a los turistas, la Corporación Turismo Cartagena de Indias y la Cámara de Comercio de la Ciudad han creado el viaje nocturno por Bahía de las Ánimas, denominado Noches de Cartagena, donde se puede disfrutar de los más importantes monumentos, como las cúpulas de las iglesias iluminadas, el castillo San Felipe de Barajas, la Sociedad Portuaria, entre otros, con el contraste de la Cartagena moderna, acompañados por un coctel, música en vivo y picadas de comidas. Seis embarcaciones realizarán los recorridos, con una capacidad de hasta 150 pasajeros.

- También está el recorrido nocturno en Chiva, una forma divertida de conocer la ciudad. En su interior lleva una papayera que ameniza todo el trayecto por la Bahía, Bocagrande, Castillogrande, Manga Pie de la Popa y centro, las bebidas también van incluidas en el viaje.

Ruta Gabriel García Márquez

Otro de los atractivos creados por la Corporación, es la Ruta Garciamarqueana, que recorre los pasos de nuestro premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez. Cuenta con 12 estaciones, donde el escritor colombiano a través de sus novelas y libros ha descrito a Cartagena. El recorrido empieza por el Camellón de los Mártires, sigue por la Torre del Reloj, llega a la Plaza de los Coches, continua por el Portal de los Dulces y viaja sucesivamente por: La Plaza de la Aduana, la Plaza de San Pedro Claver, el Parque de Bolívar, el Palacio de la Inquisición, la Casa del Marqués de Valdehoyos, la Iglesia de Santo Toribio, el Antiguo Convento Santa Clara y termina en el Bodegón.

Algunos Monumentos, Plazas, Iglesias y Museos para visitar del Centro Histórico

- Castillo de San Felipe

- Torre del Reloj

- India Catalina, en el Centro.

- Los Zapatos Viejos.

- Blas de Lezo.

- Ecuestre de Simón Bolívar.

- Teatro de Heredia.

- El Cerro de la Popa.

- Fuerte de San Fernando Y San José de Bocachica.

- Monumento a la Constitución.

Plazas:

- Plaza Santo Domingo.

- Plaza San Pedro Claver.

- Plaza de la Aduana.

- Plaza de la Trinidad.

- Plaza de los Coches.

- Plaza de Santa Teresa.

- Plaza de la Merced.

- Plaza de Bolívar

Iglesias:

- Catedral Nuestra Señora de la Asunción.

- San Pedro Claver.

- Santo Domingo.

- Santo Toribio de Mogrovejo.

- Santísima Trinidad.

- Tercera Orden.

- Trinidad, Ermita del Cabrero.

- Ermita de la Popa.

- San Roque

Museos:

- Museo Naval del Caribe.

- Palacio de la Inquisición.

- Museo del Oro.

- Museo de las Fortificaciones.

- Las Bóvedas.

- Biblioteca Bartolomé Calvo.

- Casa de Rafael Núñez.

En carretera

En la nueva Vía al Mar (por Puerto Colombia), que comunica Cartagena con la ciudad de Barranquilla, puede parar a disfrutar de un reparador baño de lodo medicinal, en el Volcán del Totumo. También verá el homenaje al Sombrero Vueltiao, ícono representativo de la Costa Norte colombiana.

Y por la antigua Vía de La Cordialidad (por Baranoa), no deje de disfrutar de una deliciosa arepa de huevo en Luruaco, municipio situado al sur de Cartagena.

Por la carretera Troncal de Occidente, entre Cartagena y el municipio de Turbaco, puede visitar el Jardín Botánico, donde riachuelos y ojos de aguas naturales hacen ver este lugar único, lleno de árboles frutales.

Recomendaciones

- Si va a realizar caminatas o visitas alrededor de la ciudad, salga temprano para aprovechar el tiempo y evitar el sol de medio día, que es bastante fuerte.

- Lleve ropa y calzado cómodo, suficiente agua y bloqueador solar, especialmente cuando visite la Ciudad Antigua y El Cerro de la Popa.

- No salga a las playas con objetos de valor.

- Antes de consumir cualquier alimento o de hacerse un masaje, pregunte su precio.

- Los visitantes nacionales y extranjeros que lleguen a Cartagena pueden buscar y consultar cualquier dato histórico, tarifas hoteleras, restaurantes en los Puntos de Información Turística del Distrito.

Algunos precios

- Paseo a las Islas del Rosario desde $ 30.000, incluye transporte y almuerzo (no incluye entrada al acuario), el tour lo puede contratar en oficinas de turismo o en el muelle Turístico La Bodeguita.

- Paseo en coche tirado por caballos, desde $30.000 (uno de los puntos en donde lo puede encontrarlos es en Bocagrande, frente al hotel Caribe).

- Paseo en Chiva, desde $ 40.000, incluye la bebida.

- Paseo nocturno por Bahía de las Ánimas, $ 50.000.

- Entrada al Castillo de San Felipe, Adultos: $11.000 / Niños: $ 6.000 / Estudiantes: $ 6.000.

- Entrada al Volcán del Totumo, Adultos: $ 5.000 / Niños: $ 2.500.

A Islas del Rosario

Muy cerca de la ciudad, y a solo 45 minutos en yate, se encuentra el Parque Natural Islas del Rosario, un archipiélago de 50 islas asentadas en un gigantesco banco de coral, en ellas puede encontrar hoteles, resorts, entretenimiento y restaurantes.

En estas islas se pueden practicar deportes como el buceo, en medio de uno de los arrecifes de coral más importantes de la costa Caribe, en donde habitan una multitud de coloridos peces y una gran variedad de especies marinas, hacer caminatas ecológicas o disfrutar de un espectáculo con tiburones, delfines e innumerables animales marinos en el Acuario Islas del Rosario.

Para ir a este lugar, no utilice embarcaciones diferentes a las que salen del muelle Turístico La Bodeguita, que es el oficial.

viernes, febrero 22, 2008

Francesca, con paso firme en Ixel Moda


EULALIA PINEDO, EL UNIVERSAL -

Los asistentes al Centro de Convenciones estaban ansiosos por ver el primer desfile de Ixel Moda.

Y no era para menos; pocas veces Cartagena puede ver en pasarela a las diseñadoras que triunfan y en esta oportunidad, Francesca Miranda, la elegida para abrir el espectáculo, era ya una garantía de que la noche pintaba bien.

Y efectivamente, Francesca no defraudó. Contrario a lo que se pensaba, que se iba a ver parte de su colección del pasado Colombiamoda, la diseñadora trajo una muestra completamente nueva.

LOS DISEÑOS de Francesca Miranda abrieron anoche la pasarela... ,

LOS DISEÑOS de Francesca Miranda abrieron anoche la pasarela del congreso Ixel Moda, que se inicia a partir de hoy en Cartagena. La colección de la diseñadora se destacó por sus telas exquisitas y sus creaciones muy femeninas.

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MARUJA PARRA , EL UNIVERSAL

Empezó en tonos muy suaves como el beige en trajes de ojalillo, y en algodón con detalles de plateado, siguieron los atuendos plateados en siluetas tipo imperio con detalles de plisado en el busto y los de inspiración de los años 60, tipo Jacky Onassis, que nunca faltan en las propuestas de esta diseñadora. Los zapatos naranja complementaban los atuendos.

El encaje, una de las especialidades de Francesca, también se vio en la pasarela en siluetas muy femeninas que dieron paso a vestidos largos con estampados de flores; y bordados en lentejuelas que daban mucha luz.

Y por fin llegó el color. Apareció el amarillo muy vivo combinado con beige, en prendas informales; el amarillo pleno en vestidos que combinaban texturas; el azul, con estampados de varios tonos, el rosado, y todo un derroche de color en estos atuendos con faldas en campanas fluidas, algunas veces plisadas, otras veces cortadas en capas y detalles.

Fue una colección que se distinguió por la calidad de las telas, por los detalles como las cintas unidas para formar el corpiño, por los drapeados, por el movimiento de los vestidos y una confección impecable, eso se vio anoche en la colección de Francesca Miranda.

miércoles, enero 30, 2008

HAY FESTIVAL EN CARTAGENA DE INDIAS

video

jueves, enero 10, 2008

Cartagena de Indias en Diciembre 2007







































































miércoles, diciembre 26, 2007

Indolencias de último minuto

HOY EN CONCEJO DE CARTAGENA


Rafael Vergara

Más columnas de opinión


El bulevar en Bocagrande y Golden Beach, manotazo a terrenos públicos.

Cuando se juntan intereses de macroenriquecimiento y de por medio está la apropiación de los bienes de la Nación o su uso ventajoso, las alianzas de inversionistas con familiares o directamente con quien ejerce un cargo decisorio en el Estado son la constante. Ese ha sido el modelo de apropiación e imposición en Cartagena y municipios circunvecinos. Ejemplos cunden y ahora vivimos el intento de imponernos dos de ellos: el Bulevar de la Avenida Primera de Bocagrande y el Golden Beach, urbanización de segunda vivienda en la zona norte, sobre 6 kilómetros de playa y un englobamiento de 882 hectáreas. La esencia: el manotazo, a cualquier título, de los terrenos de bajamar, que son de uso público.

El método se repite: el megaproyecto posee un cerebro mixto que diseña la coartada de la legalidad y una estrategia para lograr el fin: la concesión o adjudicación que perpetúe, con exclusividad, el derecho a enriquecerse por 30 años prorrogables, con el privilegio de exoneración de todos los impuestos que existan o que llegaren a existir. Amén de la facultad de ser la autoridad en la zona, incluso para otorgarse permisos, aprobaciones y autorizaciones que competen a la Dimar o el Distrito.

El logro implica inversión en maquetas y diseños y, obvio, como el objetivo es privatizar lo público, en la obtención de permisos y configuración de las mayorías decisorias que la ley determina. Eso dicen; le llaman "dolus bonus" y a los socios, "socialización". Los opositores son satanizados: descalifican los gremios que protestan, o recurren a amenazas a los particulares, o a demandas contra el Estado o los funcionarios. Ofrecen empleos directos e indirectos e ignoran o atropellan la Constitución, incumplen sentencias y desconocen a las comunidades.

La ganancia superlativa estira la ley, y el mensaje se orquesta. Despojo es modernidad, y el alcalde, en nombre de lo público, cumple al postor único con el remate de soberanía. El verbo oculta la afrenta. "Están contra el progreso", espeta el alcalde y el eco se repite en voces compradas.

En una ciudad construida apropiándose de lo público, el uso del poder ejecutivo, a la vista de todos, es vital y, por supuesto, las complicidades de notarías e instrumentos públicos y del silenciado aparato de justicia.

Por eso, el proyecto Golden Beach de frente viola el POT al dejar notarizado que la engullida ciénaga de Las Ventas, al igual que el globo de terreno previsto, forma parte del perímetro urbano del corregimiento de Arroyo Grande y este, a su vez, del de Cartagena. Es otro orangután del proyecto.

Según la escritura y el acuerdo en discusión del Concejo, esta zona de bajamar pertenece al faraónico proyecto de 38.000 casas para extranjeros y hoteles de cinco estrellas, marinas y espolones, vías cerradas y servicios públicos también privatizados, todo en nombre de la declaratoria de Recurso Turístico: la coartada de legalidad. Según Cambio 755 de diciembre del 2007, el grupo que en 6 kilómetros de playa pretende ser el Estado lo forman "dos firmas, Sociedad Uniconic S. A. e Incivial S. A., que hacen parte de las inversiones de Édgar Mauricio Botero Henao, empresario que tuvo la franquicia de Miss Mundo Colombia y quien tiene negocios con Javier Curi".

Curi, el papá, llegó a la alcaldía entregando dádivas y abanicos y se quiere ir feriándoles a inversionistas bienes de uso público que son de la Nación y sobre los cuales, salvo que se modifique la Constitución, no puede inventarse y acomodar que son baldíos adjudicables "sin utilidad pública", concesionables con un acuerdo del Concejo.

A la Dimar, administradora de la zona costera, no la han consultado y el Procurador General expresó que las zonas de bajamar están bajo esa jurisdicción. ¿Se atreverán los concejales y un Curi expirado a aprobar una urbanización ilegal adosada con prevaricato?

Rafael Vergara

jueves, diciembre 13, 2007

Centro Comercial Royal Washington






Comodidad y exclusividad en la Zona Rosa

León Birbragher, gerente del proyecto

Texto y foto ELIANA DAZA

El Centro Comercial Royal Washington es un proyecto de inversiones Washington Center S.A. localizado en la Zona Rosa de la ciudad, frente al Parque Washington. Con cuatro pisos, veintiocho locales comerciales y cuatro para comidas, esta obra cambiará el concepto de diseño de centros comerciales en Barranquilla.
León Birbragher, gerente del proyecto, tiene como aval cuarenta años en la industria de las estructuras de acero, es geoeconomista, especialista en la industria siderúrgica y actualmente promotor de Corpacero en las exportaciones para Centro y Suramérica.


El terreno en donde se construye el exclusivo centro comercial hace parte del patrimonio de los Birbragher, y han querido aportarlo para embellecer la zona y dejarle a la ciudad una construcción vanguardista, atractiva, y de fácil manejo para propietarios y usuarios, “al nivel de los del mundo, y al tamaño que Barranquilla lo necesita”, según afirma León.
Su fachada es moderna y original diseñada con láminas de aluminio y vidrios de lujo; sus locales de 47 y 60 metros están destinados para boutiques, almacenes especializados, restaurantes de primera, y gimnasio, spa o un centro de estética.
En el primer piso se encuentran los locales con mezzanine y dos al frente con terrazas ideales para comidas; junto a los ascensores y escaleras hay un área dispuesta para cafeterías informales.
En el segundo y tercer nivel continúan amplios locales comerciales, en este último se ubican dos fabulosas terrazas con vista al río.
El cuarto piso tiene dos amplias zonas para instalaciones de spa o gimnasio con ventanas abiertas hasta la cubierta.
Cuenta con dos sótanos con capacidad para sesenta carros, escaleras eléctricas y de pie, ascensor panorámico para visitantes y de carga. Ya hay seis locales vendidos y una larga lista de posibles compradores visitando la sala de ventas que quieren invertir en un centro comercial al estilo Royal Washington.

Cartagena: De piratas y de rumba.











Paraíso para redescubrir en Colombia

IMAGÍNESE UN LUGAR DONDE UNA GRAN MURALLA EN UN PUERTO DEL CARIBE HA MANTENIDO SUS CALLEJUELAS Y CASONAS MULTICOLORES CON BALCONES QUE MIRAN HACIA IGLESIAS COLONIALES Y PARQUES CON NOMBRES DE LIBERTADORES

Por María Helena Tord

Dentro de las murallas, la vieja silueta de Cartagena parece detenida en el tiempo. Una gran escenografía donde todos somos protagonistas. La historia ha dejado en este lugar una hermosa huella donde narraciones de piratas como el legendario Francis Drake, bucaneros, esclavos negros y los indígenas caribeños se mezclaron con españoles aventureros e hicieron de este puerto una joya del Caribe.

El casco viejo de la ciudad estuvo abandonado durante muchos años y las antiguas familias cartageneras se mudaron hacia Bocagrande, unos cuantos kilómetros al sur fuera de las murallas, donde aparece la metrópoli de altos edificios modernos y almacenes de grandes diseñadores que crecen a un ritmo acelerado al borde de una extensa franja de playas y un amplio malecón donde la urbe se mezcla con pintorescos vendedores ambulantes que ofrecen desde sabrosos cangrejos hasta masajes a US$5 por diez minutos. Si no logran una venta con su gran elocuencia, lograrán sacarte aunque sea una sonrisa.

DETRÁS DE LAS PAREDES
Las casonas de la ciudad antigua de los viejos cartageneros fueron muchas veces vendidas y luego del proceso de restauración recuperadas por artistas y farándula de todo el mundo. No es raro que más de una de estas coloridas viviendas de balcones pertenezca a algún torero español, artista de cine o algún miembro de la aristocracia europea que se enamoró de este paraíso perdido.

El mejor consejo para conocer la ciudad es caminarla. Comenzamos a recorrer la ciudad amurallada y todos empiezan a disparar con sus cámaras ante las hermosas calles donde una casa es más linda que la otra. Al voltear en cada esquina se asoman legendarias callejuelas que nos remiten a los escenarios de las novelas de García Márquez. Por algo escogieron las calles de Cartagena para filmar "El amor en los tiempos del cólera".

Quedamos maravillados al percatarnos de que no se trataba solo de algunas pintorescas calles, sino que así es toda la ciudad. Cada calle parece una postal con sus plazas, sus iglesias coloniales y las casonas de marqueses, de ricos y de plebeyos. Todas se cierran a los autos a partir de las cinco de la tarde y los transeúntes se apoderan de ellas. Solo elegantes carruajes rojos galopan sobre las románticas vías mientras la ciudad se vuelve nuestra.

LA VIEJA CIUDAD NOCTURNA
Cuando cae la noche en Cartagena la ciudad se torna de una tenue luz amarilla que encubre las murallas y las cúpulas de las iglesias. Es hora de ir en busca de un lugar para cenar. Uno de los mejores puntos para pasar una apacible velada sin perdernos de nada es la plaza Santo Domingo, donde las mesitas se apoderan de la calle frente a la iglesia y a la rechoncha escultura de Botero. Toda la ciudad pasa en algún momento por ahí.

Otro punto es la plaza San Pedro o de las esculturas, donde se tiene, además de restaurantes, una de las mejores vistas de la ciudad desde abajo. La calle termina en una vista espectacular de la cúpula de la catedral iluminada.

A veces es bueno salirse de los típicos lugares donde van los turistas y probar la cocina de los pequeños restaurantes como el portón de San Sebastián y la trattoria Wippy, en los que se mezclan cocina casera de diferentes partes del mundo con insumos locales.

Es imposible salir a alguno de los bares de la ciudad vieja sin terminar bailando hasta el amanecer. Y es que los cartageneros sí que saben divertirse. Un clásico de estos lares es el bar Habana. Saliendo de la ciudad vieja entramos al barrio de Getsemaní, donde en una pintoresca esquina con una barra de madera y fotos en blanco y negro que decoran las paredes la música en vivo suena a Cuba.

Unas calles más abajo llegamos a Quiebracanto, conocido como el templo de la salsa. Un segundo piso con vista a la torre del reloj nos recibe con sus balcones y con historias en cada muro. Estas nos cuentan de las noches de rumba de García Márquez y Mick Jagger pasando desapercibidos en una ciudad llena de historias donde cada visitante se ha convertido en un personaje de película. La música, como en todos los lugares que visitamos, fue de primera. Salsa dura y boleros son la combinación perfecta para rumbear ligeros con la alta temperatura de estas tierras y con el cariño de su gente, siempre alegre y dispuesta a gozar.

Una de las mejores vistas de la noche la tenemos en Café del Mar, ubicado en uno de los baluartes de la muralla frente al mar y donde pasan música electrónica.

Otras opciones para seguir con la rumba son Candela y Pachá. El nombre lo dice todo.

CRUZANDO EL MAR
A solo 30 kilómetros al sureste de Cartagena se ubican las islas del Rosario, un parque nacional protegido en esta parte del mar Caribe donde conviven unas islas verdes entre un mar de varias tonalidades de azules y turquesas como para despegarse por un tiempo del mundo.

Si no tiene suficiente tiempo como para hospedarse por unos días en alguna de las islas más lejanas, es posible tomar una embarcación en el muelle La Bodeguita y pasar un día de playa en islas más cercanas como Tierrabomba.

PARA NO PERDÉRSELO
Al segundo día, el centro histórico ya se hace muy familiar cada vez que uno recorre el casco antiguo. Para no caer siempre en el mismo lugar debemos considerar visitar algunos lugares adicionales de interés.

Si desea tener una vista panorámica de toda la ciudad le aconsejamos subir al Monasterio de La Popa, a solo quince minutos del centro. Desde allí podrá divisar la zona moderna de Bocagrande y Bocachica. En esta última se construyeron en 1762 las murallas submarinas para encallar barcos. También resulta bueno darse una vuelta por la zona residencial de Manga para conocer cómo lucen las nuevas casonas de los cartageneros.

El fuerte de San Felipe, construido a finales del siglo XVI, también es otra parada indispensable para el turista ávido de revivir la historia. Este baluarte se ha convertido en un ícono de la resistencia de esta ciudad frente a los feroces piratas ingleses y es considerada la obra de ingeniería militar española más destacada en Sudamérica. Otro lugar que no debe dejar de visitar es el Museo de la Inquisición.

ALLÁ VAMOS

Ubicación:
Cartagena está a dos horas en avión de Bogotá, a una hora de Barranquilla y a tres de Santa Marta por vía terrestre.
Clima:
Temperatura mínima de 24 °C y máxima 31 °C. Llevar ropa muy ligera y bloqueador solar. Dónde comer:
Portón de San Sebastián, en el Centro, calle Segunda, Santo Domingo No 3-63, local 1. Trattoria Wippy, en la calle Santo Domingo No 33-81, reservas al 664-8790. La Vitrola, en calle Baloco 33, 2-01, reservas al teléfono 660 0711.
Moneda:
Un dólar estadounidense equivale a 1,850 pesos colombianos. El mejor cambio lo dan los bancos y las casas de cambio. Para cualquier transacción es indispensable portar el pasaporte.

sábado, diciembre 08, 2007

A pesar de la problemática de la ciudad, los cartageneros son optimistas.





En 2006, Cartagena tuvo un crecimiento en los indicadores de turismo, con un incremento de 22% en los visitantes nacionales y 32% de los extranjeros.

Cartagena

Cartagena es la segunda ciudad, después de Bogotá, que más turistas extranjeros recibe en el país. La capital del departamento de Bolívar tiene el poder de transportar a sus visitantes en el tiempo y envolverlos en las mágicas calles y exquisitos restaurantes de su cotizada ciudad amurallada. En 2006, Cartagena tuvo un crecimiento importante en los indicadores de turismo.

Se incrementaron en un 22% los visitantes nacionales por vía aérea y en un 32% los extranjeros (entre enero y octubre de este año han entrado 108.870). Además, los cruceros que llegaron a la ciudad tuvieron un incremento del 24% en 2006. Según la Cámara de Comercio de Cartagena, la ciudad le está apostando a este sector, pues dinamiza toda la economía y genera empleos directos e indirectos que no necesitan mano de obra calificada, favoreciendo a la población más pobre de la ciudad.

A pesar de esto, la mágica ciudad sigue presentando la tasa más alta de desempleo —12,5% entre julio y septiembre de 2007— si se compara con las de Cali, Bogotá y Medellín. Además, según el último censo realizado por el Dane, el porcentaje de población en NBI (necesidades básicas insatisfechas) también registra la cifra más alta de las cuatro ciudades, 22,6%. Sin embargo, en materia de salud las cosas han mejorado.

Alicia Bozzi, coordinadora del proyecto Cartagena Cómo Vamos, asegura que este es uno de los sectores que más avances mostró en la evaluación que se hizo sobre la ciudad en 2006. "Entre septiembre y octubre de 2006 se realizó la afiliación masiva al régimen subsidiado de 192.634 personas, alcanzando un 66% de cobertura y superando la meta que el Distrito se había propuesto para ese año", explica.

Según la Cámara de Comercio, el comportamiento empresarial de Cartagena y los municipios del norte de Bolívar presentó una dinámica muy positiva en 2006, lo cual es consecuente con la entrada neta de empresas a operar en la economía local, que creció en 6,5%, con un incremento mucho mayor (19,7%) en el capital neto invertido por los empresarios locales, manteniendo la tendencia que se registra desde el año 2003, hacia una mayor inversión.

"Lo más atractivo de la ciudad es que cuenta con clusters empresariales netamente definidos. No solamente tenemos las plataformas logísticas más eficientes del país, sino que estamos generando competitividad a través de la aglomeración industrial", dice Napoleón de la Rosa, gerente de la Andi seccional Bolívar.

Por otro lado, las autoridades han posicionado la ciudad como un centro cultural importante a nivel latinoamericano. El año pasado, en enero, tuvieron lugar dos eventos internacionales importantes: el Hay Festival, que conjuga literatura, periodismo, política, humor, cine y música en una misma ciudad y el Festival Internacional de Música, eventos que se repetirán el próximo año. Cartagena también alberga la mayoría de convenciones empresariales del país y recientemente recibió a todos los miembros de la Organización Mundial del Turismo en la XVII asamblea anual de esa organización.

A pesar de las problemáticas, según el proyecto Cartagena Cómo Vamos, los cartageneros son gente optimista y sienten que tienen una mejor ciudad cada año que pasa. Mientras que en 2005 solo tres de cada diez personas veían que el rumbo de la ciudad iba por buen camino; hoy, la mitad de los cartageneros así lo cree. En el mismo sentido, el 64% de los ciudadanos tiene una buena imagen del alcalde que en diciembre entregará su cargo.